Full Ican Gandía 2015

Después de 3 suspensiones en menos de un año de pruebas Iron Distance, me llegó la opción, un poco alocada, antes de Ibiza LD de participar de nuevo en el Ican Gandía y no me lo pensé dos veces.
La experiencia del año pasado había sido muy buena, en cuanto a organización y circuitos de la prueba, no tanto a nivel personal donde la maratón se me hizo larguísima, pero disfruté mucho del ambiente y de la prueba, así que entendí que Gandía podía ser la opción perfecta para ser mi 31 distancia Ironman y para no terminar un año en blanco, sin completar ningún Iron, algo que no pasaba desde el año 2003, jejeje, así puedo seguir sumando años y irons consecutivos…
Me decidí a participar más por la ilusión de ser Finisher de nuevo que por la preparación que había hecho, aunque he de reconocer que las 3 semanas previas a la prueba hice bastante bien los deberes, aunque ya se sabe, el triatlón no siempre nos corresponde en resultados proporcionalmente al trabajo realizado.
Llegué el viernes a Gandía, con tiempo suficiente para relajarme y disfrutar de la tranquilidad necesaria antes de afrontar una prueba de tal magnitud, para hacer los últimos rodajes, suaves, por la zona de carrera, pero sobretodo para desconectar del estrés y rutina diaria y descansar lo máximo posible.
Como siempre, antes de un evento así, dudas, temores, molestias que aparecen de repente….en definitiva, algo a lo que debería estar acostumbrado pero que nunca termino de hacer, pero una vez más allí estaba, contento de poder estar, de poder participar y de tener opción a completar ese 31 que tanto se me resistía.
Me adjudicaron el dorsal 7, dorsal élite, así un poco a dedo, por historial me dijo la organización, aunque eso solo significaba un poco más de presión para mi, tenía que ofrecer mi mejor versión y plantear una carrera distinta con rivales distintos, la parte buena? sentirte especial en los momentos de presentación de los triatletas y compartir salida con un compi grande como Jorge Unzueta…
Llegó el momento de la prueba, el día amanecía sin viento, con una temperatura perfecta y yo con muchas ganas de disfrutar de una larga jornada de triatlón. Últimos retoques a la bici, todo a punto y bolsas de T1 y T2 bien organizadas para no perder mucho tiempo en las transiciones, solo tocaba esperar el momento de la salida, momentos previos que aprovechas para charlar con amigos y compañeros, Ricardo Abad, Carlos Ramírez, Jorge Unzueta, Alberto Bravo, Kevin Brito, Manuel Carabías…momentos en los que te relajas y, sin darte cuenta, llega el momento de comenzar a nadar.
Este año salíamos 15 minutos después que los triatletas del half, con lo que ya sabíamos que tocaría esquivar algún nadador durante el recorrido, lo que no imaginaba que tantos…eso siempre dificulta un poco el control de carrera y puede suponer perder algún grupo al avanzarlos, la parte menos mala, era el trazado, recto, o casi recto, y fácil del recorrido, en puerto, sin olas, sin apenas corrientes y sin opción a nadar metros de más.
Decido salir por el lado derecho, curiosamente por el lado opuesto al que deciden salir el resto de triatletas élite, pero yo estaba convencido que salir por donde salía era la mejor opción, así que yo a lo mío.
Me despido de Alberto, nos deseamos suerte y llega el bocinazo de salida, comienzo a nadar fuerte, abriéndome un poco más a la derecha, levantando continuamente la cabeza para no perder de vista el recorrido de boyas pero siempre al mejor ritmo posible, sabía que una buena salida me daría opción a hacer una gran natación.
Poco a poco la cabeza de carrera se forma en forma de triángulo, a la vez que se va estirando el grupo, en apenas 400 metros formamos un grupo de unos 10 nadadores, nadando en cabeza, sin saber el ritmo porque no tenía tiempo de mirar el reloj, pero consciente que el ritmo era bueno y era el perfecto para hacer la natación que pretendía hacer.
Se notan y se sienten nervios en el grupo, golpes, codazos, patadas, toques en los pies continuos, nadie cede y todo sigue igual así hasta casi la penúltima boya de referencia, sobre los 800 metros, donde comenzamos ya a doblar triatletas del half, en este punto perdí el rastro de Sergio Tejero, que se marcharía en solitario sin, al menos yo, darme cuenta. Tras adelantar a estos últimos triatletas del half volvemos a juntarnos en grupo, ahora mi impresión es que el grupo ya es más reducido, aunque por detrás a poca distancia hay bastantes triatletas más.
Así llegamos al punto de giro, la boya naranja que indica el final de recorrido, una cuarta parte de circuito, aquí sí que decido mirar el reloj un poco de reojo, no consigo ver la distancia pero si el tiempo, casi 14′, con lo que ya veía que sería una natación larga, algo que a mi, ya me gustaba, eso lejos de desanimarme me anima y motiva más, y así, al girar, comienzo a tirar del grupo un poco más fuerte, consigo irme un par de veces 4-5 metros, pero no consigo distanciarme más, por mi derecha veo a uno de los alemanes, al que conocí por el traje de neopreno, que ataca también a buen ritmo, sin pensármelo dos veces me pongo a pies y aguanto el tirón, pronto afloja de nuevo, tomando la iniciativa otro triatleta, así entre cambios de “líderes” y esquivas de triatletas del half terminamos la primera vuelta con casi 30′ de nado.
Comenzamos la segunda nadando al mismo ritmo, sin aflojar, siento que es un ritmo bueno, óptimo teniendo en cuenta que es un triatlón, un ironman y no una simple travesía, así que decido luchar esos puestos de privilegio un poco estratégicamente.
Los golpes cada vez son menos, los toques en los pies también, y es que el grupo, aunque sin romperse del todo, se nota que “flojea” un poco, nadamos más abiertos, juntos pero ya más separados y sin tantos nervios como al inicio, algo que particularmente agradezco y mucho, pudiendo nadar más suelto, deslizando más y disfrutando más.
Poco antes de realizar el último giro ataca de nuevo otro triatleta, un ggee, al que distingo por el gorro, toma unos metros de ventaja, nadie del grupo reacciona, con lo que decido ir tras él.
Esos metros, a veces más, a veces menos, ya no podría neutralizarlos, pero sí que me ayudaron a dar un puntito más al ritmo de nado y romper definitivamente el grupo.
La vuelta dirección a la salida ya sería más fácil y más relajada que en la primera vuelta, Tejero salía primero, este sin tenerlo controlado, a unos dos minutos salía el segundo clasificado y a unos 20 segundos salía yo, con otros tantos segundos respecto a un trío perseguidor.
Pelos de punta al ver el ambientazo en la salida del agua, al oír mi nombre por megafonía, al pensar, por momentos, que era segundo del Ican Gandía, al sentirme de nuevo triatleta, al gustarme en competición y al estar disfrutando de ese 31 especial para mi.
GANDIA 4
Tiempo discreto, 59.11 en este primer sector si habían sido 3800 metros, después vería que eran algunos más…jejejeje, correspondiendo los ritmos a mis sensaciones.
Transición rápida, llego a mi espacio en la carpa de cambio, cojo mi bolsa, me siento en la silla, mientras me termino de quitar el traje, me coloco el mallot ciclista, las gafas, el dorsal y dejo el neopreno, gafas y gorro en la bolsa de nuevo, y comienzo a correr en dirección a mi bicicleta mientras me coloco y abrocho el casco.
Siento mi nombre entre el público, el speaker también me nombra, nombra a mi club…son momentos en los que flotas sin más, te sientes diferente, especial….pequeños segundos de gloria por los que vale haber pasado de todo en los entrenamientos previos, momentos de disfrutar.
Cojo mi bicicleta y salgo camino del sector ciclista, me monto mientras me termino de colocar bien las zapas de bici, estrenando modelo en competición, no tan rápidas de poner, pero sí que en confort terminaría ganando después de 180 km, sin prisas y durante los primeros metros consigo ajustármelas bien y pasar el primer tramo adoquinado sin problemas, en solitario, sin agobios y sin problemas, llegando al tramo de carretera dirección Cullera donde comenzaba, para mi el trabajo de bici, primer gel al saco y a ritmo, pronto me desprendo de los dos triatletas que tenía a mi alrededor, primeros km trabajando con cadencia alta, más ágil de pedaleo pero consiguiendo subir el pulso hasta allí donde quería subirlo, me acoplo y me dejo llevar.
Van pasando los km y sigo rodando totalmente en solitario, no veo a nadie que venga por detrás y, por delante, solo voy avanzando triatletas del half, con lo que desconozco quien y/o cuantos triatletas tengo por delante. Por suerte, al ser casi, un circuito de ida y vuelta por el mismo sitio, no tardaría encontrármelos de vuelta.
Uno, dos y tres triatletas solamente por delante, el primero a poco más de un minuto y los otros dos a apenas unos segundos de diferencia en el punto de giro, al que llego rápido, se me ha pasado muy rápido este casi primer cuarto de vuelta, las sensaciones eran muy buenas y la cosa prometía.
Inicio la vuelta hacia Gandía, intentando mantener mi ritmo, mi pulso, disfrutando de esas buenas sensaciones que había tenido en estos primeros km, el ritmo es bueno pero sigo ahí rodando sin referencias, sin poder ver a los triatletas que tengo por delante ni a los que venían por detrás, y eso que estábamos relativamente próximos.
Llego ya a Cullera donde iniciamos un parte de recorrido nueva respecto al año pasado, llegando al punto de giro y de control de chip vuelvo a tomar referencias con los primeros, siguen ahí, manteniendo distancias conmigo, pero por detrás se ha formado un cuarteto que se me echa encima solo pasar el control de chip, ruedan a un ritmo similar al mío, rodamos unos metros pareados hasta que decido dejarme caer un poco, la situación esa me incomoda y quería seguir haciendo mi carrera, no tardan en cogerme unos metros de ventaja, eso sí todos bien pegaditos y en fila india…
Volvemos a la rotonda inicial y vuelta hacia el punto de partida, pasando de nuevo el tramo adoquinado, justo para terminar esa primera vuelta, en este tramo adelanto un puesto, rodando al final de los primeros 45 en el octavo puesto, estaba donde quería estar, en carrera, siendo competitivo y disfrutando, todo sobre lo previsto, todo como había soñado y le había comentado el día anterior a mi amigo Dani.
Comienza la segunda vuelta y yo sigo a lo mío, me olvido ya de la cabeza de carrera totalmente, no es mi juego, y me centro en mi mismo, debo respetar las pautas de comida y de hidratación a la perfección y mantener el ritmo en esos “márgenes” que me permitan bajarme vivo a la carrera a pie.
En esta segunda vuelta me da la impresión de perder algo de fuelle, las sensaciones ya no son las mismas que en la primera vuelta, el pedaleo no es tan suelto como de inicio, pero hago el esfuerzo por mantener el pulso estable, en esta segunda vuelta siento con un poco más de intensidad el viento, quizás solo me lo parecía, pero la ida hacia Cullera me resultó algo más lenta y la vuelta hacia Gandía algo más rápida.
GANDIA 5
Voy alternando la ingesta de geles y barritas según lo previsto, sin olvidar la hidratación, aunque al no hacer demasiado calor, no tengo la necesidad de beber tanto, algo que mi estómago agradecería y mucho a lo largo del día, ya de vuelta a Gandía en esta segunda vuelta decido intentar pasar con la hidratación que llevo yo, sin mezclar más isotónicos y tan solo coger agua de la organización, ni el ritmo de carrera era agónico, ni apretaba el calor ni tenía necesidad de beber más de la cuenta, con lo que podría simular perfectamente un entrenamiento más como los que acostumbraba a hacer.
Al final de la segunda vuelta recupero las buenas sensaciones de la primera vuelta, sigo manteniéndome en puestos delanteros, aunque ya he perdido un poco el control de diferencias con los primeros, centrado únicamente en hacer mi carrera.
Tras otros dos pasos por el tramo adoquinado y el pase por meta, comienzo la tercera vuelta, comienzo a restar, y todo sigue en orden, hago un auto-checking del cuerpo, me siento bien, “suelto”, sigo comiendo en horario, el cuerpo me asimila bien la comida y tengo bebida suficiente para terminar la bici, estaba haciendo la carrera perfecta, la carrera soñada y la mejor carrera a la que podía optar por el tipo de entrenamiento que había hecho.
En esta tercera vuelta ya comenzamos a doblar triatletas del iron, alguno queda todavía del half, con lo que el tráfico es fluido en algún tramo, difícil controlar cuando pasas o te pasa alguien si es del iron o del half o en que vuelta está.
Llegando al punto de giro de Cullera  se me aproximan dos triatletas que parecen llevar un buen ritmo, similar al mío, con lo que pueden ser buenas referencias en esta tercera vuelta. Giro y uno de ellos me adelanta por el interior, mientras que el otro queda por detrás, el de delante comienza a tirar más fuerte, el otro se queda literalmente a mi rueda, espero un par de km para ver si pasa o no y viendo que no pasa y que el otro triatleta sigue dentro de mi campo visual, decido apretar un poco para deshacerme de ese triatleta, sin problemas consigo dejarlo atrás y aproximarme un poco más al que tenía por delante, vuelvo a estabilizar mi pulso y no pierdo de referencia al triatleta que llevo por delante, de esta manera pronto se me pasa esta tercera vuelta, con un ligero susto incluido, pillando un bache de mala manera y con miedo a poder haber pellizcado la rueda de atrás, por suerte para mi, quedó en eso, solo un susto.
Paso por el punto de control de vuelta y me cuento el puesto 12, con lo que después de 3/4 partes del sector ciclista seguía en carrera, sin perder demasiado tiempo con la cabeza de carrera y disfrutando mucho de la carrera y de mi carrera.
Nuevos pases por el tramo adoquinado, tramo que aprovecho siempre para relajar la espalda, dentro de lo que se puede, perder la posición aero, dar agilidad al pedaleo y tomar un poco de aire, un ligero descanso perfecto para encarar la parte rápida del circuito con más ganas y más fuerza.
Comienza la cuarta vuelta, momento clave de la carrera, toca chequear de nuevo el cuerpo, escucharlo y cambiar el chip en los últimos km de bici para preparar ya cuerpo y mente para el siguiente reto, esos 42 km de carrera a pie.
De momento aprovecho la ida a Cullera para seguir rodando fuerte, a ritmo, respetando la comida, última aportación sólida y preparando el último gel dentro de esos últimos km de bici.
GANDIA 1
Me sorprendo yo mismo de poder haber mantenido ese ritmo, es pulso durante todos esos km, una distancia que no había hecho desde abril, pero que la memoria del cuerpo sí tenía presente, los había disfrutado mucho, se me habían hecho cortos y completaba esos km con algo más de tiempo que el año pasado pero con la sensación de no haber estrujado al máximo el cuerpo y de haber guardado para la carrera a pie, aunque eso era solo una sensación.
Termino la bici con 5.07, un tiempo similar a lo esperado y dentro de los márgenes previstos, ya solo quedaba rematar la faena y controlar la carrera a pie.
Comienzo a correr en el puesto 14 de la general, sin haber hecho una bici espectacular, estaba mejor ubicado en carrera que el año pasado, en mejor posición y más próximo al líder, estaba claro que el circuito no era tan rápido como el año pasado, pero que a mi, dentro de lo que cabe, no me había penalizado tanto como el año pasado respecto a los primeros clasificados.
Mi suerte esta vez era conocer el recorrido de la maratón y tener algo más de experiencia, más conocimiento y saber que, realmente, no estaba para hacer una gran maratón, y tras un primer km bastante más rápido de lo que quería, dejándome llevar por la emoción del momento, por los ánimos de la gente, por la “frescura” inicial y, por las ganas de comérmelo todo, llegué al dique del faro, para mi uno de los puntos más duros de esta prueba, circuito de ida y vuelta de apenas 2 km pero que resultan demoledores, cuando yo entraba veía al primer clasificado de la prueba ya parado, algo que ya viví el año pasado en primera persona, eso me hizo aflojar inmediatamente el ritmo que llevaba, si algo tenía claro que no quería que pasara era revivir de nuevo aquel infierno del año pasado….suavizo el ritmo, bastante, tanto que me parece que vaya parado, pero tal y como había hablado con mi amigo Llibert Fortuny era lo que tocaba hacer, así que me olvido por momentos del reloj y sigo avanzando a ese trote, ese trote que me hace recortar diferencias con alguno de cabeza, otros no, pero yo debía tener claro cual era mi carrera, y mi carrera no era estar o intentar estar donde no tocaba.
Dividí el objetivo en pequeños sub-objetivos, y poco a poco, iba cruzando metas, poco a poco iban pasando los km, el ironman avanzaba y yo cada vez estaba más cerca de mi objetivo, que en esta ocasión no era más que terminar.
La primera vuelta, aunque lenta, me pasa mucho mejor de lo previsto, pero intento mantener la calma, 10.5 km no es nada viendo lo que todavía quedaba, sigo a lo mío, manteniendo el ritmo, comiendo según lo previsto y sin dejar de hidratarme y refrescarme, ahora sí, la calor se notaba bastante más intensa.
Segunda vuelta con más triatletas ya en carrera, momento de poder ir tomando referencias con amigos y conocidos y poder así amenizar un poco la carrera, por delante seguían cayendo triatletas, una buena escabechina se producía y parecía que quien pasaba a ocupar la primera posición, palmaba poco después, los dos alemanes que habían dominado la carrera hasta entonces ya estaban fuera de carrera, ser consciente de todo ello solo hacía que reforzar mi prudencia, me daba igual que fuese perdiendo puestos, que me recortaran diferencias algunos, que otros me la aumentaran, yo debía seguir haciendo lo que tocaba, y así cumplí la segunda vuelta, malas sensaciones, con algún tira y afloja, pero sumando ya 21 km y seguía “en carrera”, sin opción a los primeros puestos, evidentemente, pero sí con opciones de hacer una buena carrera y un buen puesto.
GANDIA 3
Comienzo la tercera vuelta, siguen llegando triatletas en bici, el primero no está cerca de doblarme, buena señal, el año pasado al paso por la media, creo que ya me habían doblado 7-8 triatletas. Sensaciones mejores que la segunda vuelta, pero el ritmo baja radicalmente, ese trote es menos trote, pero sigo avanzando, la clave estaba ahí, en no parar, en no detenerse y seguir avanzando siempre, más rápido o más lento, pero sin parar….
De nuevo en el dique, de nuevo viendo auténticos cadáveres andando, caras descompuestas, triatletas parados…..ese momento es clave para no parar, para seguir, para sentir que aunque sea lento el paso, es firme y seguro hacia la meta….
Voy tomando los geles según lo previsto, incluso algo antes, no quiero perder “fuelle”, no quiero que el cuerpo baje rendimiento, pero siempre alerta y con precaución para que el estómago no se cerrara, en esta tercera vuelta toca el gel número 12….y seguía sin problemas, disfrutando mucho, pero también sufriendo, aunque no me veía la cara corriendo, sabía y notaba que no era la misma que tenía cuando nadaba o iba en bici….qué duras son las maratones ironman!!!
En el último km de mi tercera vuelta me alcanza Moisés Vidal, el ganador de este año, lleva un ritmazo increíble, fallo mío dejarme llevar por la emoción y no querer ser doblado, esfuerzo que pagaría muy caro momentos después, termino la vuelta y lo que parecía muy lejano ya estaba un poco más cerca, podía pensar incluso en bajar de las 10 horas, ligeramente, pero bajar, lo que sería un excelente resultado para mi esta vez.
Comienzo la cuarta vuelta, ahora sí ya con el estómago cerrado, sin mis geles, los había terminado todos, no quería mezclar con otros que no estoy acostumbrado, el hecho de llevar casi 3 horas rodando solo con agua hacía que flojeara un poco, necesitaba un algo que me resucitara, este cuarto pase por el dique sí que me “mató”, o casi…..luego apareció el sr. Unzueta y un mini de nocilla, fue solo sentirlo en la boca y resucitar, cuando ya me veía arrastrándome esos últimos 10 km y echando al traste todo el esfuerzo de las horas anteriores, volví a reencontrame conmigo mismo, a creer en mi, a correr, dejando el trote atrás, viendo que ese sub-10 se esfumaba pero que quería luchar, me daba igual el tiempo final, pero quería terminar contento y satisfecho de mi carrera y en ello me puse de nuevo.
Después de la crisis llegó uno de mis mejores momentos del iron, curioso, pero sí, esos últimos 5 km fueron los más rápidos, los más disfrutados, los más sufridos, pero también los más agradecidos…..me cruzo con varios amigos y conocidos, Alberto haciendo una gran remontada en la carrera a pie, Jorge ya en su última vuelta, Ricardo Abad pisándome los talones…y yo, lanzando a por ese 31 finisher.
Parecía increíble esa recuperación, pero ahí estaba, corriendo de nuevo después de superar ese momento de bajón, de bajón de coco, porque fue perder la concentración y pensar en no se que, y perder el rumbo correcto….por suerte lo recuperé a tiempo para hacer un final espectacular, ganando incluso un par de puestos en esos últimos km y consiguiendo un, muy valioso para mi, sub-10 final.
GANDIA 2
Cruzo la meta con 9.57.31, el tiempo soñado como mejor previsión….lo había conseguido, no estaba tan mal como pensaba, donde no había llegado mi cuerpo me había llevado mi mente….y, lo mejor de todo, volvía a ser IRONMAN, un año después y en el mismo escenario, muy muy contento….
Terminaba en el puesto 16 de la general, después de muchos giros durante la maratón, no había perdido demasiado respecto al final de la bici, algo que considero positivo, atendiendo a mi mediocre carrera, el tiempo de la maratón, a pesar de no ser bueno, lo daba como muy bueno, porque sabía que podía correr algo más rápido, que podía haber sufrido algo más y pulir minutos ahí, pero quizás me faltaba la motivación o la ilusión con la que otras veces afrontas una prueba, esta vez mi objetivo era terminar ese 31 distancia Ironman para el que no me había fijado ningún otro objetivo más que terminar…..así que ese 4 puesto, categoría élite, me sabe mejor que el propio triunfo, para mi, era un ganador.
Datos de carrera garmin 910: 
Swim: 59.11
T1: 2.07
Bike: 5.07.44
Ppmed: 130
T2: 2.04 
Run: 3.46.25
Ppmed: 129
Tiempo final: 9.57.31  
Puesto final: 16 general, 4 categoría
Distancias Garmin: (223.6 km)  4360+177.9+41.4 
A veces, cuando menos te lo esperas, el triatlón te premia con detalles como este….cuando menos presión tienes, te liberas y recoges parte de los frutos sembrados durante el año, el ICAN GANDÍA será para mi uno de los momentos del año, sin duda, una carrera inteligente, controlada y en la que supe sacar casi todo lo mejor de mi….pero lo mejor de todo es todo lo que pude aprender en ella, a ver si soy capaz de seguir así y terminar la temporada con otra gran carrera.
Nos vemos en IBIZA!

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