Estrecho de Gibraltar, la crónica

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Ya estamos en las rocas Dani y yo, aún no conscientes de lo que nos esperaba, tocamos tierra y oímos el bocinazo de salida, nuestra aventura comenzaba ya, sin tiempo a respirar, a tomar conciencia de ello, de mirar, ni de observar de nada…..

YAAAAAAAAA……y comenzamos a nadar, a bracear, a perdernos en la inmensidad del mar azul, a saborear ese agua salada de la unión de dos mares,  Mediterráneo y Atlántico…..

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Nos lanzamos a nadar, toca seguir el barco, nadar y bracear mucho, antes de poder llegar a nuestro objetivo de hoy, Marruecos.

Primeras brazadas muy extrañas, duras, en frío, y con un agua bastante fría, muy fría para mi, aunque por suerte, las corrientes son varias, dispersas, cambian rápidamente y hacen que la temperatura sin dejar de ser fría, pase por estados menos fríos y más soportables para mi.
El mar parece calmado de inicio, aunque rompe una pequeña ola, ondulada, redonda pero que parece no dificultar el nado, algo típico de mar, nada especial o diferente.
Cambiando un poco nuestra estrategia prevista de nadar cómodo de inicio para ir entrando en calor para poder ir progresando, toca nadar de manera alegre,  más fuerte de lo previsto, en principio unos mil metros aproximadamente o algo más, para superar la primera corriente dura que tenemos en contra, las instrucciones de Antonio, patrón del barco guía eran claras, ahora tocaba apretar y estar atentos a momentos puntuales donde nos podría pedir cambios de ritmo para superar alguna otra corriente en caso que nos entorpeciera el nado.
No puedo describir las sensaciones en estas primeras brazadas, horribles? Dolorosas? Con miedo? No podría describirlas con exactitud, lleno de dudas, de temor, de frío, falto de concentración, aún no consciente de lo que estaba comenzando a hacer…..mi recuerdo es de solo nadar y nadar, mientras observaba a Dani nadar sin parar, la zodiac moviéndose cerca de nosotros, el yate marcando un rumbo opuesto a la dirección que debíamos tomar, y yo intentando nadar lo más fuerte posible, como si se tratara de un triatlón sprint, o de una travesía corta….de esas primeras brazadas solo recuerdo los tramos de agua helada que pasábamos y que me cortaban la respiración por momentos, nunca imaginé que a pleno agosto y por esa zona el agua podría estar tan fría.
El trabajo de coco empieza a funcionar pronto, debo hacerlo si quiero que la travesía concluya en éxito. Pienso que el agua no esta tan fría, o así lo quiero pensar, aunque resulta inevitable pensar si mi cuerpo podra resistir 4-5 horas a esas temperaturas, porque eso sí, que no lo había entrenado, los entrenamientos en mar no me habían ofrecido la opción de nadar a esas temperaturas, incluso nadando sin traje, no había tenido opción a pasar frío.
Después de llevar un rato nadando miro el garmin y, sorpresa!!! Apenas 7 minutos nadados, me parecían muchos más, pero más me sorprende aún el ver los metros nadados, solo 400 y a un promedio cercano a 1.50 m/100.
En un principio no me lo creo, pero al mirar hacia atrás y ver casi a tocar el punto de partida, me doy cuenta que es real esa distancia que me marca el garmin….parecía que la jornada iba a ser muy dura y larga, ya nos habían avisado que sería duro, pero tanto???
El ritmo era bueno, o eso me lo parecia a mi, veía a Dani muy concentrado y yo no podía perder ni el ritmo ni la concentración, seguía las instrucciones del patrón del barco, limitándome a solo nadar y nadar, levantando la cabeza a menudo para seguir a la perfección el rumbo del barco.
Pensar en el ritmo era venirse abajo, pensar en el frío, también, en lo que quedaba por nadar y más aún yendo a ese ritmo, más todavía, así que  tocaba trabajar duro para cambiar la forma de ver las cosas, para pensar en positivo, para dejar atrás ese sufrimiento y dolor inicial para poder así llegar al disfrute máximo que era lo que había soñado y deseado.

Así que toco pensar otras cosas, la primera, por ejemplo, en dividir el objetivo en partes, la primera pensando en que ya faltaba menos para la primera parada, prevista a la hora de nado, y poder así recuperar un poco y quien sabe si entrar en calor y poder nadar mejor, la segunda, intentar economizar el nado, deslizando al máximo, tomando de referencia a mi amigo Dani, que sabe alargar muy bien la brazada, y no malgastar una energía y unas calorias que podrían ser muy útiles en el tramo final de la travesía.
Cuando parecía que tenía todo eso controlado y antes de ver esos 800 metros de nado, pierdo una pulsera de hilo que me había hecho mi pequeña para que llevara mientras nadaba y así acordarme de ella, no pude más que ver como se deshacía de mi y se perdía en el profundo azul del mar, un nuevo handicap y serio problema del que rehacerme en carrera…..miro de nuevo el ritmo medio, me desespero, va in crescendo, rozando ya los 2m/100 y con la sensación de estar nadando bien y fuerte, mientras que el barco sigue derivando direccion Atlántico, dirección opuesta a la que debíamos ir.
Pienso durante varias brazadas en mi pequeña, pienso en la confianza que tiene depositiada en mi para que consiga mi sueño, mi meta, siento que aunque no esta presencialmente conmigo, y ahora tampoco en mi muñeca, esta mas cerca que nunca y que uno de los mejores premios que pueda tener en esta jornada será el poder decirle que lo he conseguido, sigo luchando contra las adversidades y superando los momentos malos de la travesía, sin duda, para mi los peores.
unnamed 2Solo quiero ver cosas positivas, ver en positivo, confiar plenamente en mi, acoplarme a Dani y formar ese equipo perfecto que nos lleve a tocar África de la manera más rápida y satisfactoria posible.
Y así, luchando van pasando los minutos, unos minutos en los que hemos disfrutado y sufrido esas primeras brazadas del reto, unas brazadas que aunque nos dejaron avanzar pocos metros, nos obsequiaron con unos preciosos fondos rocosos de salida, bancos de peces pequeños, grandes, de colores para dejar paso al típico azul profundo oceánico, ese azul que poco más deja ver, solo intuir…..y en ese azul profundo nos vemos ya inmersos en plena travesía, ahora sí, alejándonos de la costa española.
A partir de los 40 minutos aproximadamente de nado empezamos a tomar rumbo a Punta Cires, nuestro objetivo, ya hemos salvado esa corriente inicial en contra, una corriente muy dura, de unos 5 nudos, y que se había alargado un poco más de lo previsto pero que ya quedaba atrás, tocaba disfrutar y fluir ahora con el agua jugando a nuestro favor, viendo como el crono comenzaba a mejorar en promedio, las sensaciones también tendían a mejorar, como avanzábamos bien, a ritmo, con confianza y en equipo.
Ya faltaba menos para esa primera parada, el agua parecía que recuperaba la temperatura mas normal para la época y zona, y el frío comenzaba a irse de mi cuerpo, aunque sabía que para ello debía nadar fuerte, atrás quedaban esos tramos de 16 y 17º para dar paso a los 19-21º de la segunda y tercera hora de travesía, una temperatura muy cómoda para nadar al ritmo que íbamos.
Y sin pensar nada más cumplíamos esa primera hora de cruce, momento en que Fernando, patrón de la zodiac se acercaba más a nosotros para facilitarnos el avituallamiento, aviso a Dani y nos acercamos a la barca, no del todo ya que Fernando nos advierte que no podemos tocar la barca en ningún momento, que no podemos apoyarnos y que el avituallamiento solo puede ser en mano o en cesta. Bebemos isotónico, nos tomamos un gel y seguimos, lo justo para poder respirar 4 veces y mirar el reloj, pudiendo comprobar que ahora ya nadábamos a ritmos mas razonables y dentro de lo esperado, 1.20 largos.
Comenzamos de nuevo a nadar, ahora ya con plena confianza, consciente de lo que estaba haciendo, consciente de lo que quedaba atrás y consciente de donde debíamos llegar, las sensaciones comenzaban a ser buenas, el ritmo correspondía con el esfuerzo que estábamos haciendo y sentíamos que avanzábamos a paso firme camino de nuestro objetivo.
Es increíble la seguridad que me aportaba el tener a mi amigo al lado, a mi derecha todo el rato, del que quizás nos alejamos unos dos metros uno de otro en algún tramo de travesía, y la zodiac a nuestro alrededor, cerca, por mi izquierda, y por delante un experto marinero, comprobando constantemente las corrientes, temperatura del agua y controlando el tráfico marítimo, muy abuandante en esta zona, y muy peligroso, impresiona y mucho ver como pasan por tu lado, a metros, buques de carga de mas de 200 metros de largo.

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En este segundo tramo, camino de la siguiente parada, a la que esperabamos llegar con casi la mitad de travesía hecha, empiezo a sentirme cada vez mejor, a nadar bien, eficiente, economizando brazada y esperando encontrar algún bichito marino, algún bichito que, finalmente no apareció, o no pudimos apreciarlo.
La motivación, las ganas y la energia crecía por momentos, nadando muy fuerte en esos tramos donde el mar nos lo permitia, alguna curva que otra hacíamos, pero ahora el rumbo era directo y claro.
El promedio cada vez mas rápido, el ritmo cada vez mejor y nadando por debajo de 1.20, ese sueño resultaba demasiado dulce, muy fácil, y que podía saborear ahora mucho mejor después de haberlo pasado tan mal de salida, la confianza estaba ahora por las nubes, me sentía bien, la temperatura del agua era buena, hacía sol, un bonito fondo azul nos acompañaba, así que solo tocaba disfrutar de ese sueño, de ese reto, de esta travesía y sentir de primera mano como estaba consiguiéndolo.
La segunda parada, ahora a los 45 minutos llega pronto, justo cuando me encontraba mejor, de nuevo sin tocar la barca, bebemos un poco de isotonico, nos tomamos otro gel e intento hacer un poco de pipi, siento una presión incomoda en la zona del vientre y quiero liberarme de ella.

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Desde la barca solo me dan prisa, con lo que no puedo hacerlo como quisera, debiendo comenzar a nadar sobre la marcha, y recuperar poco a poco el ritmo.
En esa parada preguntamos como vamos? Nos dicen que bien, que sobre lo previsto y que ya falta poco para la mitad, así que tras un inicio duro y complicado estabamos ya en tiempos y ritmos previstos y deseados.
Pero no nos conformamos, queremos más y coincidiendo con el mar más favorable aumentamos el ritmo, rebajando el promedio por debajo del 1.20, aunque sin conformarnos todavía, queriendo más, disfrutando, nadando como nunca, motivados, fuertes, confiados y sin presión, a la vez que veíamos la costa marroquí cada vez mas cerca.
Pronto puedo ver el km 9 en mi garmin, con lo que 7-8-9 k más, en el peor de los casos, nos quedaban, comenzamos a restar, comenzamos a acariciar nuestro sueño.
Teníamos prevista la siguiente parada, de nuevo, a los 45’, esta resulta un pelín mas larga en sensaciones, no en ritmo, jejejeje que es mucho mejor, es decir,  avanzamos mucho más que en la anterior posta, pero también el desgaste es mucho mayor, las ganas de llegar nos invaden a ambos, y aunque teníamos claro que no era un competición, sí queríamos terminar con buen sabor de boca y habiendo dado lo mejor de nosotros en el agua.
Esa tercera parada llega con casi 12km nadados, con 2.30 horas de nado efectivas, sintiendo ya ese desgaste que produce el nadar en el mar durante tanto tiempo, algo mermados físicamente, pero con la mentalidad ganadora y fuerte como nunca, una mentalidad que nos haría seguir volando hacia nuestra meta.

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Fernando desde la barca nos canta que quedan unos 4.4 km aproximadamente, para mi algún metrillo más, pero bueno, el caso es que ya faltaba muy poco, la costa de Marruecos estaba cada vez mas vez más cerca y que ahora sí, creíamos plenamente en la consecución de nuestro reto, tocaba saborear ese premio, disfrutar cada una de las brazadas que nos quedaban y tomar conciencia de lo que estabamos a punto de lograr, por delante un posta mas, en principio, y quien sabia si otra mas, nos reforzamos con dos geles y dos tragos al bidon de isotonico, y decimos que ya no paramos mas hasta Marruecos, Fernando nos dice que acepta si pasados los 45 minutos, estamos a unos mil metros de meta, si todo seguía en orden, esa sería la última parada.
Comenzamos a nadar, yo mas crecido que nunca, me comparo con Dani y creo que nado más rapido que él, cada vez me siento mejor, con lo que intento no alejarme de él, seguir a su lado, como él había hecho antes en todo momento, y tirar un poco psíquicamente como hizo el de inicio conmigo, en eso consiste el trabajo en equipo, ambos saboreamos lo bueno y ambos sufrimos lo menos bueno.
Avanzamos a ritmo rápido, el promedio es espectacular, y el paso de los enormes buques de carga a nuestro alrededor, los ferrys de pasajeros, las olas, las corrientes no merma nuestra marcha, seguimos avanzando a paso firme y cada vez más cerca de nuestro objetivo.
Voy chillando a la barca, jugando, postureando, pidiendo fotos, vídeos….lo estoy disfrutando, son mis mejores momentos, nos cambiamos los puestos con Dani, para poder llevarnos recuerdos de nuestro reto, pero siempre sin dejar de nadar a ritmo, sin dejar de seguir al barco guía.
Seguíamos bajando el promedio y sin ser conscientes de tales condiciones tan favorables….lo estábamos dando todo, era nuestro reto, nuestro momento, nuestro gran y deseado día.
El reto llegaba a su fin, 3 horas de nado y poco más de dos mil metrillos más, seguíamos inmersos en el azul profundo, sin poder ver con claridad todavía el punto en el que deberíamos llegar, sin ver tampoco un fondo menos oscuro, señal que todavía tocaba remar un poco mas.
Próximos a las 3 horas y cuarto de travesia, veo movimiento en la zodiac, por suerte para nosotros no nos indicaban parar, pero la proximidad de lanchas de la guarda costera marroquí los ponía en alerta, debiéndose poner el chaleco salvavidas cuando no lo llevaban y desviar por momentos para atender sus requerimientos, desde el agua no nos enterábamos de la mitad de las cosas, nosotros estábamos concentrados en lo nuestro, solo nadar y nadar.
Después se acercaría a nosotros la zodiac y comenzarían todos a animar con fuerza, a indicarnos que apretáramos, que lo dieramos todo, la corriente estaba girando en contra y estábamos cerca de nuestro primer objetivo, Punta Cires.
No entendíamos bien las indicaciones de la barca, pero nosotros no dejabamos de nadar con fuerza dándolo todo, encarando la primera piedra marroquí, cada vez mas cerca.
Vemos como el barco se deriva ahora hacia la izquierda, dejando la punta que pensabamos llegar a la derecha, no entendemos ese cambio de rumbo, pero seguimos nadando, pocos metros nos separan del objetivo y ya puestos, no costaba alargar un poco mas la travesía, si el patrón del barco así lo consideraba oportuno…
Tras unos metros más, entendimos el porqué de esa deriva, nos indicaban encarar por el lado izquierdo mirando a Marruecos, la llamada Punta Cires, las fuertes corrientes que había por esa zona y la manera de romper las olas hacía que hacerlo por ese lado izquierdo fuera el menos peligroso….
Por fin, aunque realmente, se me hizo muy muy corto el reto, tocábamos Marruecos, habíamos llegado a Punta Cyres, poníamos fin a nuestro reto, poníamos punto y seguido a nuestro sueño, porque tras este sueño, seguimos soñando y deseando más, tras 3 horas y 33 minutos habíamos unido Europa y África a nado, ya eramos finishers de una de las experiencias de natación en aguas abiertas más increíbles a realizar.

Mirábamos alrededor, observando tierra desconocida para nosotros, intentando ubicarnos en un sitio extraño, con muchas embarcaciones navegando por la zona, guardas costeros, y muy próximos a una playa llena de gente, recibimos las felicitaciones de un grupo de buzos que nos habían visto llegar….la sensación de haber conseguido algo grande era un poco mayor, difícil de describir en palabras

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La alegría y emoción se apoderó de nosotros, las embarcaciones con Quico y Manuel aplaudiendo nuestro cruce, Dani y yo abrazados y chillando encima de las rocas, lo habíamos conseguido, incluso mejor que la mejor de nuestras previsiones, muy satisfechos y conscientes que el trabajo realizado había dado sus frutos el día que tenía que darlos, el sacrificio y esos duros entrenamientos salían a la luz cuando tocaba, terminando así un gran periodo específico de natación.

Una grande mas al curriculum, orgulloso y contento con mis 6 Bocainas, mi Cabrera-Mallorca y ahora con el Estrecho de Gibraltar, aunque estoy seguro que no me voy a conformar con “solo esto”

Un comentario

  1. Daniel sanchez says:

    pelos de punta…. Somos mas que un equipo!!! Y orgulloso de poder compartir tanto tiempo contigo en entrenos , competiciones, vacaciones,,etc!!

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